Si ya trabajas (o quieres trabajar) con BIM, probablemente te diste cuenta de que no basta con modelar bien.
Puedes tener un archivo bien modelado en Revit y, aun así, enfrentar retrabajos, incompatibilidades y retrasos. Justo ahí es donde entran los preceptos BIM.
Los preceptos BIM son principios para organizar la información y los procesos. Ayudan al equipo a producir, revisar y entregar información de manera consistente.
Esto está totalmente alineado con la visión de BIM como un proceso de creación y gestión de información a lo largo del ciclo de vida del activo, y no únicamente como software.
Autodesk, por ejemplo, refuerza esta diferencia al explicar que BIM es la metodología y Revit es una plataforma que apoya ese proceso.
Dominar los preceptos BIM es una habilidad esencial y estratégica para los profesionales del sector. Por eso, sigue con nosotros para conocer más sobre la metodología y cómo aplicarla.
¿Qué es un precepto BIM?
Un precepto BIM es una regla de trabajo (formal o acordada por el equipo) que define cómo se creará, nombrará, revisará, compartirá y entregará la información en un proyecto.
En la práctica, los preceptos BIM aparecen en decisiones como: qué se entregará en cada etapa, cómo se organizarán los archivos, qué nomenclatura se usará, quién aprueba qué y cómo se controlan las versiones.
Cuando esto no se define con claridad, el equipo pierde tiempo con dudas, retrabajos y problemas de comunicación
Los preceptos BIM son un tema que se conectan directamente con la ISO 19650. La página de la ISO para la ISO 19650-1 describe la norma como referencia de conceptos y principios para la gestión de la información con BIM, incluyendo intercambio, registro, control de versiones y organización a lo largo del ciclo de vida del activo.
Es decir, los preceptos BIM son la base que sostiene la colaboración. Sin ellos, el BIM se vuelve solo modelado 3D. Con ellos, se convierte en un flujo de información confiable.
Bárbara Pavanello
CEO | Blocks®
“Si trabajas con BIM, no subestimes los preceptos BIM, ¿eh? Mucha gente cree que el resultado depende solo de modelar bien, pero en la práctica no es así. Lo que realmente hace la diferencia es tener proceso, estándar y organización. Cuando defines cómo el equipo nombra archivos, llena la información, revisa el modelo y entrega cada etapa, evitas retrabajo, errores y estrés. Así que mi consejo es: antes de ponerte a modelar, alinea los preceptos BIM. Eso ahorra tiempo, mejora la comunicación y hace tu trabajo mucho más profesional.”
¿Por qué hacen toda la diferencia?
Porque la ganancia del BIM no está solo en la geometría, sino en la calidad de la información y en la capacidad de que varias personas trabajen sobre la misma base con previsibilidad.
Por eso los preceptos BIM hacen tanta diferencia en el día a día. Reducen ruido, evitan retrabajo y mejoran la toma de decisiones.
Cuando el equipo define criterios de entrega, estándar de datos y rutina de revisión, no está creando burocracia: está protegiendo el plazo y la calidad.
Otro punto importante es la interoperabilidad. BuildingSMART define el IFC como un estándar abierto, internacional y neutral respecto a proveedores (vendor-neutral), utilizable en diferentes softwares y plataformas.
Esto refuerza que los preceptos BIM también deben considerar el intercambio de datos entre herramientas.
Entonces, si alguna vez recibiste un archivo que “abre, pero viene completamente desordenado”, probablemente faltaron preceptos BIM en el proceso.
Preceptos BIM esenciales
A continuación, encontrarás preceptos BIM que hacen una diferencia real en la práctica. Funcionan tanto para estudiantes y equipos pequeños como para despachos. El secreto es empezar con reglas claras, útiles y aplicables.
1. Definir qué se necesita entregar
Este es uno de los preceptos BIM más importantes. Antes de modelar, el equipo necesita definir qué se entregará, para quién, en qué formato y con qué objetivo.
No es lo mismo modelar para anteproyecto, coordinación, presupuesto, aprobación normativa o proyecto ejecutivo.
Cada etapa pide un recorte de información. Cuando eso no se define, el equipo suele detallar de más donde no hace falta y faltar datos donde eran esenciales.
2. Planear cómo el equipo va a entregar
Después del “qué”, viene el “cómo”. Entre los preceptos BIM, este es el que transforma intenciones en proceso.
Aquí entran responsabilidades, cronograma de producción, puntos de control, revisión interna y flujo de aprobación.
¿Quién modela? ¿Quién revisa? ¿Quién publica? ¿Cómo se señalan pendientes? Todo esto tiene que quedar claro.
No tiene que ser un plan complejo. Una rutina simple y bien acordada ya mejora muchísimo la previsibilidad de la entrega.
3. Trabajar en un entorno organizado
BIM sin organización del entorno se vuelve caos rápido. Por eso, uno de los preceptos BIM esenciales es definir una lógica de carpetas, estatus y circulación de archivos.
En enfoques de gestión de la información alineados a la ISO 19650, la organización y el control del flujo son tan importantes como la herramienta en sí.
En la práctica, esto significa evitar versiones regadas por correo, escritorio y mensajes. Cuando todos saben dónde buscar la información válida, el proyecto avanza mejor.
Puede parecer básico, pero este precepto tiene un impacto enorme en la productividad.
5. Estandarizar datos
Los preceptos BIM no están solo en el modelo visual. También se reflejan en los datos: parámetros, unidades, categorías, clasificaciones y criterios de llenado.
Cuando cada persona llena los parámetros a su manera, las tablas, los filtros y las cuantificaciones se vuelven inestables. El modelo puede incluso verse organizado, pero la información pierde confiabilidad, y el BIM sin datos confiables pierde valor.
Estandarizar datos significa acordar nombres de parámetros, formatos de llenado y valores permitidos. Es lo que sostiene la consistencia y la automatización.
6. Definir el nivel de información por etapa
Otro punto que realmente marca la diferencia es definir qué nivel de información tiene sentido en cada fase.
En términos prácticos: qué necesita estar representado e informado ahora, y qué se incorporará después.
Este precepto evita dos errores comunes: detallar demasiado pronto o entregar información crítica demasiado tarde.
Para estudiantes y equipos principiantes, esto fomenta madurez en el proyecto: no todo tiene que estar completo desde el inicio, pero todo debe ser adecuado al propósito de cada etapa.
7. Revisar la calidad antes de entregar
Dentro de los preceptos BIM, la revisión de calidad no consiste simplemente en “echar un vistazo”. Es crear criterios verificables antes de la entrega.
Esto puede incluir la revisión de nombres, parámetros, interferencias, vistas, láminas, vínculos y la consistencia general del modelo.
El beneficio es directo: menos retrabajo posterior y mayor confianza en lo que se entregó.
Incluso en equipos pequeños, una lista de verificación breve ya marca la diferencia. Lo importante es que la revisión sea parte del proceso, y no algo apresurado al final.
8. Garantizar interoperabilidad
Cerrando la lista de preceptos BIM, tenemos la interoperabilidad.
En el mercado real, arquitectos, ingenieros y consultores suelen utilizar diferentes softwares. Por eso, considerar el intercambio de datos desde el inicio evita la pérdida de información.
En otras palabras: el intercambio solo funciona bien cuando los preceptos BIM se definieron antes.
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Conclusión
Los preceptos BIM no son burocracia. Son la base que hace que el BIM funcione de verdad: con menos ruido, más claridad y entregas más consistentes.
Cuando defines criterios de entrega, organizas el entorno, estandarizas nombres, versiones y datos, revisas la calidad y piensas en interoperabilidad, el proyecto deja de depender de la improvisación.
Como profesional del área, necesitas entender que dominar los preceptos BIM acelera la evolución de tus proyectos en BIM.
Al final, dominar los preceptos BIM es dominar la circulación de la información en el proyecto. Y eso impacta el resultado desde el anteproyecto hasta la entrega final.
Para seguir aprendiendo sobre BIM, Revit y productividad, sigue el blog de Blocks.
