La última década ha sido especialmente relevante para el movimiento minimalista, que se ha popularizado como nunca.
Aunque se trata de un concepto muy admirado desde 2020, la arquitectura minimalista no es nueva: existe desde el siglo XX.
Con todo, algunas cosas han cambiado, pero la esencia permanece: pocos muebles, tonos neutros y curvas puntuales.
En este artículo, Blocks te explicará qué es la arquitectura minimalista, cómo surgió, cuáles son sus características ¡y mucho más!
¿Empezamos? ¡Que disfrutes de la lectura!
¿Qué es el minimalismo?
El minimalismo, en términos generales, es un conjunto de movimientos artístico-culturales del siglo XX orientados al uso del mínimo de recursos y elementos.
Por ser un concepto muy amplio, puede aplicarse en numerosas áreas, desde la vida personal hasta la arquitectura.
En arquitectura, el minimalismo apuesta por formas simples, paletas contenidas y la ausencia de ornamentación superflua.
Actualmente, el minimalismo se ha convertido en algo más que un estilo: es una filosofía de vida que incentiva la reducción de excesos.
Isadora Modesti
Coordinadora de Operaciones | Blocks®
“En el minimalismo, la intencionalidad guía cada decisión para crear un espacio funcional y claro. Empieza definiendo la función del espacio. La paleta de colores debe ser clara y neutra; recurre a tonos oscuros, como los terrosos, para aportar contrastes sutiles en piezas de líneas rectas o curvas intencionales. Planifica la circulación para garantizar recorridos libres, ubicando el mobiliario esencial estratégicamente para potenciar el vacío. Prioriza la iluminación natural, que amplía y aporta calidez, dando como resultado un espacio ligero, limpio y sereno.”
¿Qué es la arquitectura minimalista?
Ahora que ya sabes qué es el minimalismo, veamos qué significa la arquitectura minimalista.
En esencia, se trata de la aplicación de los principios minimalistas en la construcción y el diseño de espacios.
Es un estilo que persigue la depuración formal mediante la eliminación de excesos. Por eso, son comunes los espacios vacíos y la decoración reducida.
En la arquitectura minimalista, cada elemento resulta esencial para la conformación del espacio. Los mínimos detalles marcan la diferencia.
El resultado son proyectos arquitectónicos limpios y elegantes, que transmiten tranquilidad y ligereza al usuario.
¿Cuál es el origen del minimalismo?
El minimalismo surgió como movimiento artístico entre las décadas de 1950 y 1960.
En arquitectura, este estilo cobró notoriedad en el período de posguerra, especialmente desde los años 60.
Estuvo fuertemente influido por las vanguardias europeas de principios del siglo XX, como De Stijl (Países Bajos) y la escuela de la Bauhaus (Alemania).
Ambos defendían las formas geométricas puras, la funcionalidad y la ausencia de ornamentación innecesaria.
Tampoco podemos olvidar la cultura tradicional japonesa, que también sirvió de inspiración con su filosofía de eliminar lo superfluo y valorar la esencia de los materiales.
Una frase emblemática del minimalismo y también la arquitectura minimalista es el famoso “menos es más”, popularizada en 1947 por el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe.
¿Quiénes son los principales arquitectos minimalistas?
Varios arquitectos dejaron su huella en la evolución de la arquitectura minimalista, aunque el precursor del movimiento fue el holandés Gerrit Rietveld.
Una de sus grandes obras es la Casa Schröder, considerada la primera obra de gran relevancia para el minimalismo.
Otros arquitectos destacados son:
- Ludwig Mies van der Rohe: obras icónicas como la Casa Farnsworth, donde explora el vidrio y el acero en composiciones diáfanas.
- Tadao Ando: japonés célebre por el uso expresivo del hormigón visto y la luz natural, como en la Iglesia de la Luz en Osaka.
- Oscar Niemeyer: modernista brasileño que aportó ligereza a Brasil; aunque recurrió a las curvas, muchas de sus soluciones abrazan el minimalismo estructural
- Paulo Mendes da Rocha: otro brasileño de gran relevancia, responsable del MuBE (1995), que combina brutalismo con limpieza formal en São Paulo.
- Lina Bo Bardi: italiana afincada en Brasil; autora del Museo de Arte de São Paulo (MASP) y de la Casa de Vidrio, donde la combinación de elementos simples y transparencia redefine el espacio.
- John Pawson: arquitecto británico contemporáneo, referente por residencias y proyectos comerciales que celebran el vacío y la proporción exacta.
Aunque algunos no puedan clasificarse estrictamente como minimalistas, es esencial mencionarlos, ya que en sus obras se pueden observar rasgos de este estilo.
Ejemplos claros son Oscar Niemeyer en algunas construcciones de Brasilia y Lina Bo Bardi en su propia Casa de Vidrio.
¿Cuáles son las características de la arquitectura minimalista?
Para comprender a fondo qué es la arquitectura minimalista, hay que ir más allá de lo visual.
No se trata solo de tener menos cosas, sino de valorar cada elemento del espacio.
A continuación, te presentamos las principales características de la arquitectura minimalista:
Formas geométricas puras y líneas rectas
La base de la arquitectura minimalista está en las líneas rectas y las formas geométricas.
Es común que los arquitectos opten por cubos, rectángulos, planos y volúmenes nítidos para construir un lenguaje visual.
A diferencia de otros estilos que requieren ornamentos, en el minimalismo la propia estructura es la protagonista.
Las líneas y formas se integran con el exterior, formando parte de él.
Funcionalidad ante todo
En un proyecto de arquitectura minimalista, cada detalle debe tener una función.
El principio de que la forma responde a la función se sigue de manera rigurosa, y la estética surge casi como consecuencia.
Así, los espacios están diseñados para optimizar la rutina de los usuarios, con recorridos intuitivos, soluciones de almacenaje integrado y distribuciones adaptadas a las necesidades.
En definitiva, un buen proyecto minimalista es, ante todo, un espacio funcional.
La belleza no se añade: emerge de la eficiencia y de la lógica de la planta.
Paleta de colores neutros y texturas
La paleta de colores debe moverse siempre en el terreno clásico: blanco, negro, beige, gris y tonos neutros.
El blanco, en particular, se valora por su capacidad de reflejar la luz e integrar los espacios.
En el minimalismo se ponen en valor las texturas, como la aspereza del hormigón, el calor de la madera natural o la suavidad de una pared pulida.
A diferencia de otros estilos, la arquitectura minimalista se apoya en sutilezas de tonos y texturas para crear ambientes sofisticados y confortables.
Valoración de la luz natural
La luz natural es fundamental en un proyecto de arquitectura minimalista.
Tiene el poder de esculpir y definir los espacios, entrelazándose con las formas geométricas y reflejando los tonos neutros.
Es común encontrar grandes ventanales de suelo a techo y lucernarios, estratégicamente ubicados para maximizar la entrada de luz.
Además de aportar vitalidad a los espacios, favorece la sostenibilidad.
Uso limitado y honesto de materiales
Cuando Mies van der Rohe dijo “menos es más”, se refería también a la elección de materiales.
En la arquitectura minimalista, los materiales empleados en la estructura han de ser siempre de alta calidad, poniendo en valor la textura y su integración con el entorno.
Hormigón visto, acero, vidrio, piedra y madera natural se emplean de forma honesta, es decir, sin artificios ni sobreacabados.
Integración con el exterior
La integración con la naturaleza es uno de los pilares de la arquitectura minimalista. ¿Te imaginas vivir en un lugar donde el salón y el jardín se funden?
En lugar de muros cerrados, se utilizan paneles de vidrio, puertas correderas y continuidad material y visual entre interior y exterior.
El objetivo es claro: dejar entrar la luz solar y llevar el paisaje al interior de la vivienda.
Espacios abiertos y sin desorden
La sensación de alivio al entrar en un espacio ordenado es clave.
El minimalismo busca ambientes abiertos, con menos divisiones y solo lo esencial. La cocina, el comedor y el salón, por ejemplo, pueden integrarse en un único ambiente.
Ahora bien, es fundamental articular bien los espacios. La clave está en quedarse solo con lo esencial: menos mobiliario, menos objetos decorativos y más soluciones inteligentes.
¿Cómo aplicar el minimalismo en los proyectos?
Ahora que ya conoces las características de la arquitectura minimalista, es momento de aplicarlas en tus diseños.
El objetivo no es crear vacíos, sino espacios funcionales y conectados, sin ornamentos innecesarios.
- Combina funcionalidad y simplicidad: incorpora muebles multifuncionales, armarios empotrados y diseños donde cada detalle aporta
- Elige paletas neutras y materiales naturales: blancos, grises, beiges y negro como acento; añade texturas de madera, piedra u hormigón.
- Maximiza la luz natural: abre huecos, emplea cortinas ligeras o estores claros que garantizan privacidad sin bloquear la entrada de luz
- Muestra solo lo esencial: cura lo que permanece; prioriza lo útil o de alto valor emocional.
- Invierte en mobiliario depurado: líneas rectas, geometrías claras y diseño atemporal.
En definitiva:: aplicar el minimalismo exige comprender a fondo el concepto.
No basta con vaciar un espacio y llamarlo minimalista: cada decisión cuenta.
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Conclusión
El minimalismo seguirá en auge en los próximos años. En una época en la que nos llega información por todos los canales, necesitamos calmar la mente.
Ese es el objetivo principal de la arquitectura minimalista: priorizar la limpieza formal y la funcionalidad para el usuario. En ella, basta con lo esencial para vivir, sin renunciar a la estética.
El minimalismo es el nuevo “chic”, un enfoque en el que cada elemento se concibe estratégicamente, desde la estructura hasta los interiores.
No obstante, para empezar a proyectar con un enfoque minimalista, es esencial comprender a fondo el concepto y tener presente que cada detalle importa.
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