¿Has oído hablar alguna vez del BIM (Building Information Modeling)?
Esta metodología ha transformado la manera de proyectar y construir en el ámbito de la arquitectura y la ingeniería.
Cada año, más empresas adoptan el BIM en sus iniciativas. En España y otros países, su implementación crece rapidamente a medida que los sectores AEC reconocen sus ventajas.
Pero el BIM no se limita a crear un modelo 3D llamativo en la pantalla del ordenador.
De hecho, existen diversas dimensiones BIM que amplían las posibilidades del modelo digital, integrando información sobre plazos, costes, sostenibilidad y mucho más.
Si alguna vez escuchaste términos como 4D, 5D o 6D y te has preguntado qué significan, quédate con nosotros.
En este artículo te explicamos qué son las dimensiones BIM, para qué sirven, cuáles son los 7 tipos principales y cuándo merece la pena utilizarlas.
¿Empezamos? ¡Buena lectura!
¿Qué es una dimensión BIM?
Una dimensión BIM es, esencialmente, una capa adicional de información que se añade al modelo digital del proyecto.
Es decir, el BIM va mucho más allá de la modelado tridimensional tradicional: integra otras “dimensiones” de datos, como tiempo, costes, sostenibilidad, seguridad u operaciones, en un único modelo virtual.
Gracias a ello, todas las etapas del ciclo de vida de una construcción —desde el diseño inicial hasta la obra y el mantenimiento posterior— pueden gestionarse de forma integrada dentro del entorno BIM.
En un modelo BIM completo, es posible planificar los plazos de obra, estimar presupuestos, evaluar el rendimiento energético e incluso programar tareas de mantenimiento futuro usando el mismo modelo 3D.
Cada dimensión BIM representa un tipo de información vinculada a la geometría del proyecto.
Es importante destacar que no existe un estándar único a nivel internacional para las dimensiones BIM; algunas fuentes pueden emplear numeraciones o nomenclaturas distintas.
Aun así, engeneral, el mercado reconoce hasta 7 dimensiones BIM principales (3D, 4D, 5D, 6D y 7D).
Stephannie Serafini
Arquitecta y Analista de Marketing | Blocks®
“Las dimensiones BIM son fundamentales porque transforman un modelo 3D en una potente herramienta de gestión. Por ejemplo, con la 4D podemos vincular cada elemento al cronograma y evitar interferencias antes de comenzar la obra. Con la 6D es posible simular el comportamiento energético y reducir el consumo desde la fase de diseño. Y la 7D consolida datos de mantenimiento, garantizando una operación más económica a lo largo de la vida útil del edificio. De este modo, el equipo gana previsibilidad, ahorro y calidad de forma continua y transparente.”
¿Para qué sirve una dimensión BIM?
Las dimensiones BIM existen para hacer que el proceso de diseño y construcción sea más eficiente, preciso y colaborativo.
Con la información de planificación, costes, sostenibilidad, entre otros, integrada en el modelo, los profesionales pueden simular digitalmente distintos escenarios de la obra y anticiparse a posibles problemas antes de que ocurran en el mundo real.
Todo ello se traduce en menos errores, menos retrabajo, ahorro de recursos y proyectos mejor planificados.
Integrar las diferentes dimensiones del BIM contribuye a reducir errores de compatibilidad entre diseño y ejecución, disminuyendo los costes y los desperdicios de material.
Según estudios realizados con procesos BIM 4D y 5D, se puede reducir hasta un 20 % el tiempo de planificación, recortar un 15 % los costes de materiales y disminuir en un 30 % la probabilidad de retrasos.
En resumen, las dimensiones BIM mejoran la toma de decisiones en todas las fases del ciclo de vida: desde la visualización en 3D hasta la gestión del mantenimiento.
¿Cuáles son los tipos de dimensión BIM?
Ahora que ya sabes para qué sirven las dimensiones BIM, es momento de conocer sus diferentes tipos.
Actualmente, las principales dimensiones BIM se identifican con siglas numéricas. Cada número añade un nivel específico de información al modelo.
Veámoslas una por una:
Modelado tridimensional (3D)
La dimensión 3D es la base de toda la metodología BIM, ya que representa la construcción en tres dimensiones espaciales: anchura, altura y profundidad.
En otras palabras, el BIM 3D es el modelo digital tridimensional del proyecto, que contiene todos los elementos constructivos.
Muros, suelos, pilares, puertas y mobiliario son ejemplos de componentes modelados digitalmente en 3D.
En resumen, la dimensión 3D del BIM ofrece un modelo completo del edificio, sirviendo de cimiento para todas las demás dimensiones.
Proporciona una visualización más precisa, mejora la comunicación entre los equipos y reduce los de errores de diseño permitir revisar el proyecto con detalle en el entorno virtual.
Planificación (4D)
También conocida como BIM 4D o simulación 4D, esta dimensión vincula el modelo tridimensional con los datos del cronograma y las fases constructivas.
En otras palabras, 4D = 3D + planificación temporal.
Esta integración permite visualizar y gestionar la línea de tiempo de la obra junto al modelo digital, simulando su evolución fase por fase.
En la práctica, con el BIM 4D es posible generar una secuencia animada de la construcción virtual, asociando cada elemento del modelo con tareas y fechas específicas.
En proyectos complejos, el BIM 4D es una herramienta clave de coordinación, ofreciendo una visión global del avance y facilitando las reuniones de seguimiento.
Con los plazos cada vez más ajustados en la construcción, la dimensión 4D gana protagonismo por su capacidad de garantizar entregas a tiempo y minimizar imprevistos.
No es casual que organismos públicos y grandes proyectos ya exijan simulaciones 4D en sus procesos de licitación.
Presupuesto (5D)
La dimensión 5D incorpora el aspecto de costes al modelo BIM. Es decir: BIM 5D = 3D + 4D + información de costes..
En esta etapa, cada componente del modelo 3D incluye datos financieros como precios de materiales, mano de obra o maquinaria.
A medida que el proyecto evoluciona, los valores se actualizan automáticamente en tiempo real.
¿Y qué ventajas tiene? En primer lugar, la presupuestación se vuelve más rápida y precisa.
El software BIM puede extraer mediciones directamente del modelo y multiplicarlas por los costes unitarios, generando estimaciones inmediatas.
Así, si el arquitecto cambia un revestimiento o amplia una estancia, el impacto presupuestario se refleja al instante.
Otra gran utilidad del BIM 5D es la detección de posibles sobrecostes.
Al vincular el cronograma (4D) y costes (5D), se puede visualizar el flujo de caja de la obra a lo largo del tiempo e identificar picos de gasto.
Sostenibilidad (6D)
La dimensión 6D del BIM está relacionada con la sostenibilidad y el rendimiento ambiental de la construcción.
En esta fase, se integran al modelo datos sobre eficiencia energética, consumo de recursos e impacto ambiental durante todo el ciclo de vida.
De esta forma, el BIM 6D permite simular y optimizar la sostenibilidad del proyecto antes de su ejecución.
Con la 6D, se pueden realizar análisis energéticos directamente en el modelo, como:
- Calcular el consumo energético del edificio;
- Simular el comportamiento térmico (aislamiento, sombreamiento, iluminación natural);
- Estimar el consumo de agua, la huella de carbono y otros indicadores medioambientales.
Por ejemplo, los proyectistas pueden probar distintos materiales de fachada y ver cómo cada opción influye en el confort térmico y el gasto energético.
Además, el BIM 6D facilita la obtención de certificaciones ambientales, como las exigidas por sellos verdes tipo LEED, AQUA, entre otros.
En definitiva, la dimensión 6D introduce la variable ecológica en el BIM, ayudando a los proyectistas e ingenieros a tomar decisiones más sostenibles y rentables.
Gestión de activos (7D)
La dimensión 7D extiende el uso del BIM a la fase de operación y mantenimiento del edificio.
Conocida también como BIM para FM (Facilities Management), integra información esencial para gestionar el activo construido durante toda su vida útil.
En el modelo BIM 7D actúa como una plataforma centralizada donde se almacenan todos los datos de sistemas y componentes.
Gracias a esta integración, el propietario o gestor de instalaciones puede planificar mantenimientos preventivos y correctivos de forma anticipada, usando datos históricos y sensores para evitar fallos inesperados.
Así, el BIM 7D hace posible un mantenimiento predictivo, mejora la eficiencia operativa y reduce tanto interrupciones imprevistas como intervenciones innecesarias.
¿Existen otras dimensiones BIM?
Más allá de las dimensiones clásicas hasta la 7D, algunos profesionales y publicaciones hablan de dimensiones BIM adicionales. No hay consenso absoluto, pero las más mencionadas son:
- Seguridad laboral (8D): abarca los aspectos de salud y seguridad en el trabajo. Integra en el modelo información sobre planificación de seguridad, detección de riesgos y medidas preventivas. Con la 8D, es posible simular las fases de la obra priorizando la seguridad de los trabajadores, prever interferencias peligrosas y garantizar el cumplimiento de la normativa desde el diseño.
- Construcción lean (9D): el objetivo del BIM 9D es reducir los desperdicios y optimizar la eficiencia de los procesos constructivos, integrando metodologías Lean en el entorno BIM. A través de esta dimensión, se pueden analizar los flujos de trabajo, realizar mapas de valor y detectar actividades que no aportan valor al proceso, todo ello dentro del modelo digital.
- Construcción industrializada (10D): se refiere al uso del BIM aplicado a la industrialización y prefabricación en la construcción. Esta dimensión se centra en diseñar con componentes modulares y sistemas constructivos off-site (fuera del lugar de obra). Generalmente, se utiliza para planificar la producción automatizada de piezas, módulos tridimensionales completos o paneles prefabricados que posteriormente se ensamblan en obra.
Además de estas, algunas fuentes mencionan incluso “11D”, “12D” y sucesivas, incorporando aspectos como el análisis completo del ciclo de vida (LCA) o la gestión de activos urbanos.
Lo importante es comprender que el BIM evoluciona constantemente, y que nuevas dimensiones pueden surgir a medida que avanza la tecnología y cambian las necesidades de la industria.
Sin embargo, el éxito del BIM no depende de utilizar el mayor número de dimensiones, sino de integrar los datos relevantes de manera eficaz y fomentar la colaboración entre los equipos.
En otras palabras: de poco sirve tener “10D” si el equipo no está preparado para usar la información de forma inteligente.
¿Cuándo utilizar las dimensiones BIM?
Ante tantas posibilidades, surge una pregunta lógica: ¿cuándo conviene aplicar cada dimensión BIM en un proyecto?
La respuesta depende de la escala del proyecto, los objetivos del cliente y el nivel de madurez BIM del equipo.
No todos los proyectos necesitan todas las dimensiones (¡y no pasa nada!). Lo esencial es usar las que aporten un beneficio real en cada caso.
En proyectos pequeños o de baja complejidad, el modelado 3D (BIM 3D) suele ser suficiente para mejorar la coordinación y la visualización.
A medida que los proyectos crecen en tamaño y complejidad, aumenta la necesidad de una planificación más detallada.
Aquí, la 4D resulta especialmente útil para organizar las fases y evitar conflictos de cronograma.
Si el control del gasto es un aspecto crítico (y casi siempre lo es), integrar la 5D aportará un gran valor.
Los proyectos con objetivos de sostenibilidad (por ejemplo, edificios ecológicos o con certificaciones ambientales) se beneficiarán de la 6D, al optimizar el rendimiento ambiental desde la fase inicial.
Por tanto, evalúa siempre quién usará el modelo y con qué propósito. Si existen ventajas claras al planificar tiempo, coste, sostenibilidad o mantenimiento, esas dimensiones adicionales deben formar parte del alcance del proyecto.
También hay que tener en cuenta la capacidad técnica del equipo y del cliente.
Implementar dimensiones avanzadas requiere software adecuado (como Revit), profesionales cualificados y flujos de trabajo bien definidos.
No tiene sentido aplicar todas las dimensiones si los implicados no están preparados o si el proyecto no lo exige.
En definitiva: utiliza las dimensiones BIM cuando aporten valor medible a tu proyecto.
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Conclusión
Demuestran lo amplio y poderoso que puede ser este método de trabajo colaborativo.
Conocerlas y saber aplicarlas es, sin duda, una ventaja competitiva para estudiantes y profesionales del sector AEC que buscan destacar.
Más que simples siglas, las dimensiones BIM representan un cambio de mentalidad: pensar los proyectos de manera integrada, colaborativa y basada en datos fiables.
Aplicarlas en tu proyecto es como invertir en una dosis de productividad, ahorro de costes y mejora de la calidad del resultado final.
Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender cada dimensión del BIM y te haya inspirado a seguir profundizando en esta metodología.
Y recuerda: la tecnología y las prácticas BIM avanzan día a día.
Sigue formándote y mantente al tanto de las novedades para no quedarte atrás. 😉
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